La isla de tali

El amor no entiende de especies.

¿Quiénes somos?

La isla de Tali pertenece a distintas fincas de la Insuela, formada por varios propietarios.

La idea surgió muy poco a poco gracias a Natalia Rodríguez, de 21 años actualmente, haciéndose posible gracias al apoyo incondicional de sus padres, Marcos y Natalia, y sus abuelos, quienes están siempre para todo junto al resto de la familia y amigos.

Este pequeño refugio se forma principalmente por Natalia, quién busca la colaboración de voluntarios al menos un día a la semana.

Económicamente no tenemos ninguna ayuda pública por el momento, y por ello se sustenta con microdonaciones del teaming de 1 euro al mes, socios y aportaciones voluntarias de personas particulares y jurídicas. Además, en ocasiones también tenemos merchandising de productos solidarios del refugio a la venta.

¿qué hacemos?

Esta pequeña ilusión cargada de vida, está formada por diversas especies, creando una gran familia, desde pequeños roedores hasta caballos, sin distinción tras ser salvados de ser destinados al sacrificio en la mayor parte de casos.

Nuestro objetivo es el rescate, rehabilitación y adopción animal, salvando todo tipo de vidas para dar segundas oportunidades que siempre merecieron después de haber sido maltratados y o abandonados, conociendo la crueldad humana de diferentes formas.

Las especies catalogadas de consumo o industria como pueden ser gallinas, ocas, caballos, cerdos o cabras, viven hasta el final de sus días con nosotros, disfrutando de la vida como siempre merecieron, en semilibertad junto a los demás peludos.

Los perros, gatos, roedores o conejos, son dados en adopción, tras superar un protocolo veterinario, a familias adecuadas para cada uno, con un seguimiento a lo largo de su nueva vida.

Otra de nuestras misiones es fomentar el bienestar animal, dando a conocer en nuestras redes sociales los cuidados y responsabilidades que necesitan cada una de las especies, hablar sobre los beneficios de la esterilización, la importancia de los veterinarios, el fomento de la adopción antes de la compra, o el significado del especismo.

¿cómo comenzó?

La idea de La isla de Tali, empezó siendo un simple nombre de instagram .

En la comunión de Natalia, a los 10 años, su familia le regaló su primer caballo, Lúa, quien con el paso de los años se convirtió en su más preciado tesoro y el motivo de todos los logros y alegrías, a quién actualmente le agradece sus valores y valentía.

A esa corta edad no tenía consciencia sobre cómo actuar con este tipo de animales, por lo que cometió lo que ahora considera “errores de todo tipo”.

Nunca es tarde para cambiar si se quiere hacerlo, por lo que al cumplir los 16 años, Natalia hizo su primer rescate casi inconscientemente, tras conocer a Chiquita, otra yegua de raza gallega, como Lúa, la cual iba a ser destinada a consumo por su “inadecuado” comportamiento, edad y poco valor económico que le daban.

Este increíble animal le enseñó el significado del respeto, quién pasó de patear o morder debido a la desconfianza o miedo que recorría en su cuerpo, a lamer y relinchar corriendo cuando la veía llegar a la finca.

Esa decisión conformó un antes y después en la vida de Natalia, quien abandonó el consumo de carne radicalmente.

Las navidades de ese mismo año, como regalo de Navidad, pidió dinero (como a esas edades se suele hacer para conseguir ropa, juegos o un móvil nuevo). Para la sorpresa de su familia, a penas un mes después, invirtió su dinero en dos vidas salvadas, Bernarda y Bernardita, dos cabras que pasaron de ser números y kg, a partes de la familia de la isla, quiénes solo tendrían que preocuparse por vivir la vida que les pertenece.

Los gastos empezaban a ascender para tan sólo una niña, por lo que gracias a los grandes valores de lucha y esfuerzo que aprendió de sus padres, empezó a pagar la alimentación y veterinarios, con pequeñas y humildes sesiones de fotos a amigos y familiares, lo que hizo potenciar su pasión por la fotografía.

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