Rescatamos animales que necesite una segunda oportunidad, desde pequeños roedores hasta caballos.
La isla de Tali nació del amor por los animales y del deseo de crear un lugar seguro para todos. Somos una familia que decidió dar un cambio de vida para vivir en coherencia con nuestros valores y ayudar a quienes más lo necesitan.

Fundadora, educadora social y la mini Tali adolescente cumpliendo su sueño.

Mamá de Tali, pilar de La Isla y corazón comunicativo del proyecto.

Papá de Tali, pilar imprescindible y solucionador oficial de marrones isleños.
Nada de esto sería posible sin las personales increíbles que dedican su tiempo, su energía y su corazón a nuestros animales. Gracias por ser parte de esta familia

Desde septiembre 2021. La que pone orden al caos: CER, registros y gestión, todo pasa por ella.

Parte de la familia, A distancia, pero siempre dentro. Se involucra al 200% con La Isla.

Desde julio 2024, Especialista en roedores, pasión por ellos y récord isleño de auto-adopciones.

Desde el 2022, casa de acogida principal y alma del CER de Nigrán

Desde sep. de 2021. Manny Manitas oficial: recintos, césped, arreglos y lo que haga falta.

Desde noviembre 2024,Compromiso del bueno, alegría contagiosa y ganas de ayudar.

Llegó de Guatemala y encontró en La Isla un pedacito de hogar entre animales, propósito y mucho corazón.

La alegría del equipo y fan absoluta de todos los isleños.

De esas amigas que ya son familia. No se pierde un evento y siempre está lista para ayudar a los isleños.
La Isla de Tali se ubica en una zona con varias fincas de la Insuela, en A Ramallosa. Y si, ¡estamos en una isla!
La idea del refugio surgió muy poco a poco, fruto de las casualidades y la energía rescatista de Tali. Apoyada incondicionalmente por sus padres, Marcos y Natalia, sus abuelos y el resto de su familia. Y en la actualidad, cuenta también con la colaboración semanal de varios voluntarios, que ayudan a realizar las tareas del refugio.
Esta gran familia está formada por diversas especies sin distinción, desde pequeños roedores hasta caballos, tras ser salvados del sacrificio en la mayor parte de casos.
Cuidamos equinos rescatados, muchos de ellos jubilados o maltratados. Viven felices.
Les ofrecemos libertad, respeto y los cuidados que necesitan para descansar, jugar y ser felices.
Avisos